Wednesday, January 27, 2010

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Una señora de 50 años ingresa a la sala de espera de un consultorio con una adolescente japonesa. La mujer tiene el pelo largo y enrulado y lleva puesta una camisa floreada. La adolescente tiene un buzo azul y una trenza en el pelo; habla medianamente bien en español. Miran el canal de noticias que está sintonizado en el televisor y la mujer inicia una conversación:
-¿Ves? Esa es Mercedes Sosa.
-Pensé que era un hombre.
-No, es una mujer. Bueno, ahí estaba joven, ahora estaba más grande. Así, ¿ves?
-Ah.
-¿En tu país también hay autos negros en los funerales?
-Sí pero de otra marca.
-¿Y flores?
-Sí pero de papel… ¿Eso es donde fuimos la otra vez?
-No, nosotros fuimos al cementerio de Recoleta. Eso es el Congreso.
-Ah, Recoleto.
-(La mujer mira un anillo que lleva la japonesa en su mano izquierda): ¿Y ese anillo? ¿Qué es esa “N”?
-Ehm… Es Nenyi.
-¿Es un chico?
-(La japonesa se ríe): No, no: Nenyi.
-Nenyi es un chi-co, Nenyi es un chi-co.
-No, no sé.
-“N” de “no sé”... (la japonesa se ríe). Bueno, a la tarde vamos a ir a tomar el té. Acá hay una canción que dice: “Estamos invitados a tomar el té, la tetera es de porcelana pero no sé ve, yo no sé por qué” (canta).
-“¿Peronové?”
-Pero-no-se-ve, but you cannot see it.
-Pero no se ve.
-Pero no se ve.